Del prólogo de EL PARE PEDAÇ (José FRANCÉS. De la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Barcelona 1953.): "Culmina en esta serie de láminas para ejemplaridad artística y paternal, la condición de alegre bondad que, a lo largo de su vida, supo esparcir el autor de ella.
"Bondad alegre en el carácter, bondad alegre en la obra; bondad alegre frente al dolor y la adversidad; bondad alegre en la tarea cotidiana y el cotidiano amor a los suyos.
"BON es el bien nombrado. Su sonrisa de payaso triste o risa de fauno contento responden al perenne afán de mirar las cosas, las gentes y su propia existencia a través de afable ironía, sin codicia ni rencor.
"Le basta poco para ser feliz y le sobra mucho para no sentirse infortunado. Eligió pronto destino de juglaría, caminos abiertos -angostos o anchos, según- para andar a la buena de Dios, en traza, ánimo y ejercicio abohemiados.
"Y a fe que no iba inerme ni áptero. Su lápiz y su ingenio, agudos por igual, le defendían; su fantasía le daba fuerza y espacio de vuelos. Acaso en el mundo de los espejos ustorios donde los caricaturistas obligan a verse a la humanidad no hay otro humorista como él. Porque jamás puso ponzoña ni vileza en sus dibujos, ni el pesonal garbo de su estilo buscó en el daño o la amargura ajenos desquite ni venganza de cuanto hubo de sufrir por culpa de los demás.
"No se encuentra en su obra, tan jugosa y dilatada, la sátira acre, el vejámen sonbrío, la crudeza combativa. Tampoco la desvergüenza erótica y mucho menos el estiércol político. Nada de tanto como contagia y en cierto mo hace temible y justiciero el humorismo gráfico, la labor necesariamente flagelativa de los caricaturistas en toda época y país, le atrajo a este noble ilusionado de la cómica ternura.
"Pero -¡cuidado!- no se menosprecie este singular significado de BON, su original categía entre los más excelentes dibujantes de nuestro tiempo.
"No porque esté alejado de prensas y cenáculos y se haya creado lla ppopular nombradía al margen de los altavoceds del éxito no siempre adecuados ni sinceros, BON carece de cuanto importa exigir a un maestro en el género caricatural.
"Desde aquellas sátiras faciales del libro Celebridades Contemporáneas, publicado hace cuarenta años, en la agraz adolescencia del artista, a los actuales grabados donde el PADRAZO juega a las burlas conmovidas de su contento sacrificio en la resignada sednectud, ¡qué magnífica lección de honestidad espiritual, de perseverancia ascendente en el arte, de verdad humana no dejándose seducir por las sirenaicas mentiras!.
"Lejos o cerca uno del otro, le he visto o le he sabido siempre luchando por no desdecirse la voluntad ni rebelarse contra el destino.
"No parece realmente hombre de nuestros días, sino del ayer imprevisor y generoso que cada mañana ofrecía un problema y cada noche traía un desencanto, pero en el medio, el gozo de ver, andar y soñar.
"Yo sé que tú, artista calculador, y tú, burgués metódico, y tú, crítico exigente, no comprendeis ni perdonais ese deslumbrante extravío de los BON cada vez más escasos.
"¡No importa! En el fondo si vosotros, acaso, parece que tengais razón, él tiene la pureza de su verdad. Verdad melancólica, humilde, difícil de sostener pero verdad al fin, tan respetable como la que más. Porque está cuajada con sangre y con espíritu, modelada en piedra de malaventura por unas manos expertas y una inteligencia dolorida.
"La juventud de BON conoció y ejerció las ansias giróvas. Quijotescamente corrió parte de la tierra más allá de los horizontes. Hojas volanderas lanzaba por ámbitos disntos con sus gestos rápidos, fucentes y siempre ingeniosos de idea y de línea.
"Si él no cuenta allguna vez sus aventuras, las contaré yo que conozco muchas por habérselas oído en nuestros coloquios alternados de años y lugares, en la mesa de un café, en un "Salón de Humoristas", en los "Jueves" del Nacional de Madrid, en el bullicio heteróclito de una Exposición ajena, en un almuerzo de taberna o en una cena de Gran Hotel, bajo el firmamento pintado de su estudio madrileño, en el interior de su carro varado de Montuic, o en el recinto abrumado de cosas y dibujos de su tienda abierta a las vanidades anónimas.
"Hay no poco que aprender y mucho que recordar en la existencia de este caricaturista, de este admirable dibujante en quien la fatalidad de ganarla hora a hora nunca marchitó el regocijo en el alma ni le menguó la calidad del trabajo.
"Luego de revolver mundo de fuera en trenes y barcos, recorrió España en un carro que él mismo conducía cantando coo un juglar antiguo o un comediante de aldeas. La mamdurez física y artística le llegó así,trashumante y lalborioso. Daba conferencias, multiplicaba retratos bondadosamente grotescos de gentes que sólo veía unos minutos pra no reencontrarlas nunca más.
"Y cuando pudo temerse que en los nidos de antaño no hubiese hogaño pájaros nuevos, he aquí las piadas y el batir de alas nacientes en torno de BON, el bueno, con sus cabellos cenicientos y sus canas, melancolías donde no se encenizan las brasas del optimismo dichosamente incurable.
"He aquí el testimonio: las láminas de EL PARE PEDAÇ. Dramático derecho tenía a lugubrizar su arte, a crear sátiras ácidas, sombríos reproches gráficos en que devolviera a la vida lo que la vida madrasta le fue dando con demasiada crueldad. Todas y cada una de estas doce láminas con sabor y color jubilosamente populares, son en verdad una bella muestra de un recio temperamento, logrado en lo más cabal de su condición primigenia. Nada en ellas puede recusar el pedante aristarco ni el enfatuado colega.
"Y, además, aquí está íntegro el hombre que gana su vida y la de sus hijos, con el sudor de su mano, la inteligencia de su cerebro y la alegría de su corazón". |