Bon en aquellos años asiste a l'Escola d'Art Dramàtic fundada por Adrià Gual en 1912. En otros momentos haría de boxeador, torero y patinador:"Estaba de moda. También lo de ser bohemio, pero esto no lo he podido abandonar nunca".
Asistía diariamente a la famosa peña que se reunía casi diariamente en la Librería Española de D. Antonio López, editor de L'Esquella de la Torratxa y La Campana de Gràcia, donde también era asiduo Santiago Rusiñol. Dibujaba, viajaba... Él nos lo cuenta: "La caricatura facilita el viajar y conocer mundo. Dormía poco para poder viajar, charlar con los amigos y estar en todas partes".
Es el momento álgido del humorismo catalán tal como cita Bernardo Barros en su libro LA CARICATURA CONTEMPORÁNEA, Ed. América. La Habana, 1916. Tomo II:"Yo no vacilo en colocar a Bon al lado de Picarol y de Apa, y por lo tanto de los alemanes. Bon ha llegado a una simplificación que encierra una síntesis magistral. Es un gran conocedor del dibujo. Y de ahí que pueda sustituir con un acierto que asombra, unos valores por otros, tal como hacen los dibujantes del Simplicissimus. Es algo de lo que hace Humbert. Pero más conciso e impresionista.
Humbert, Bon y Bagaría, preponderancia de la linea y el rasgo. Bagaría más decorativo.
La obra de Bagaría debe figurar junto a la de los maestros contemporáneos. Como debe figurar la de Apa, la de Picarol, la de Bon y la de Fresno. Porque sintetizan en España la preponderancia de los cánones prestigiosos del humorismo moderno".
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